NIIF 18: una nueva forma de presentar, explicar y entender el desempeño financiero.
- Pecunia Consultores

- 12 ago
- 6 min de lectura
En un entorno empresarial en el que accionistas, juntas directivas, entidades financieras e inversionistas demandan información cada vez más clara, ya no es suficiente con presentar estados financieros técnicamente correctos.
Las organizaciones también deben ser capaces de explicar cómo generan sus resultados, qué parte proviene de su operación, cuánto dependen del financiamiento y cuáles indicadores utiliza la gerencia para evaluar el desempeño del negocio.
La NIIF 18 – Presentación e Información a Revelar en los Estados Financieros responde precisamente a esta necesidad. La norma introduce una nueva arquitectura para presentar el desempeño financiero y mejorar la comparabilidad entre empresas.
Su aplicación será obligatoria para los periodos anuales que comiencen a partir del 1 de enero de 2027, aunque se permite su adopción anticipada. Además, sustituirá a la NIC 1 en materia de presentación e información a revelar.
Más que un cambio en el Estado de Resultados
La NIIF 18 no modifica, por sí misma, la forma en que se reconocen o miden los ingresos, gastos, activos o pasivos. Tampoco pretende cambiar el resultado neto de una empresa.
Su impacto principal se concentra en cómo se organiza, presenta y explica esa información.
Esto representa un cambio relevante, porque dos empresas pueden obtener resultados similares y, sin embargo, mostrar realidades económicas muy diferentes. Una puede generar su rentabilidad principalmente mediante su operación, mientras otra puede depender de rendimientos financieros, venta de inversiones o estructuras importantes de endeudamiento.
La NIIF 18 busca que esas diferencias sean más visibles..
Una estructura más clara para el Estado de Resultados
Uno de los principales cambios es la clasificación de los ingresos y gastos en tres categorías definidas:
1. Categoría operativa
Incluye los ingresos y gastos relacionados con las operaciones de la empresa que no deban clasificarse en otra categoría.
El resultado operativo ofrecerá una visión más completa del desempeño generado por las actividades de la organización. No debe interpretarse únicamente como un resultado “recurrente”, debido a que también puede incorporar partidas inusuales o volátiles relacionadas con la operación.
Para la gerencia, este subtotal se convertirá en un punto de referencia importante para evaluar márgenes, eficiencia, productividad y capacidad de generación de resultados.
2. Categoría de inversión
Incluye, entre otros conceptos, los ingresos y gastos derivados de activos que generan rendimientos de manera individual y ampliamente independiente de los demás recursos de la entidad.
Dependiendo de las circunstancias, podría comprender rendimientos de inversiones, propiedades de inversión, ciertos activos financieros, efectivo y equivalentes de efectivo, así como resultados relacionados con asociadas y negocios conjuntos.
Esta separación permitirá distinguir con mayor claridad cuánto del desempeño proviene de la operación y cuánto corresponde a decisiones de inversión.
3. Categoría de financiamiento
Presenta los ingresos y gastos asociados con pasivos originados en transacciones destinadas únicamente a obtener financiamiento, como determinados préstamos y obligaciones financieras.
También puede incluir ciertos efectos por intereses relacionados con otros pasivos, como arrendamientos o provisiones.
Esta categoría permitirá visualizar con mayor precisión el impacto de la estructura de capital, el endeudamiento y el costo financiero sobre los resultados.
La clasificación puede requerir tratamientos particulares en empresas cuya actividad principal sea financiar clientes o invertir en activos, como entidades financieras, aseguradoras o determinados fondos de inversión.
A estas categorías se agregan las correspondientes a impuestos a las ganancias y operaciones discontinuadas, cuando resulten aplicables.
Nuevos subtotales obligatorios
La NIIF 18 incorpora dos subtotales definidos que contribuirán a una mayor consistencia y comparabilidad:
Resultado operativo.
Resultado antes de financiamiento e impuestos a las ganancias.
Actualmente, muchas organizaciones utilizan conceptos como utilidad operativa, EBIT, EBITDA ajustado o resultado recurrente, pero no siempre los calculan de la misma manera.
La introducción de subtotales definidos facilitará la comparación entre periodos y empresas. También proporcionará a inversionistas, bancos y juntas directivas puntos de referencia más consistentes para analizar el desempeño financiero.
Mayor transparencia sobre los indicadores utilizados por la gerencia
Otro cambio significativo se relaciona con las Medidas de Desempeño Definidas por la Gerencia, conocidas como MPM por sus siglas en inglés.
Estas medidas corresponden a subtotales de ingresos y gastos que:
No están específicamente definidos por las NIIF.
Son utilizados en comunicaciones públicas fuera de los estados financieros.
Comunican la perspectiva de la gerencia sobre algún aspecto del desempeño financiero.
Entre sus ejemplos podrían encontrarse determinadas versiones de EBITDA ajustado, utilidad operativa ajustada o resultado recurrente.
Cuando una medida cumpla con la definición de MPM, la empresa deberá revelar información que permita comprender:
Por qué la gerencia considera útil esa medida.
Cómo se calcula.
Cómo se concilia con un subtotal definido por las NIIF.
Cuáles son los efectos fiscales y sobre las participaciones no controladoras de los ajustes.
Qué cambios se realizaron en su cálculo o presentación.
Estas revelaciones formarán parte de los estados financieros y estarán sujetas a los procesos de auditoría correspondientes.
Para las empresas, esto implica revisar con especial cuidado los indicadores presentados en informes de gestión, comunicados, páginas web, presentaciones para inversionistas y reportes dirigidos a entidades financieras.
Mejor agregación y desagregación de la información
La NIIF 18 también fortalece los principios para decidir qué información debe presentarse de forma separada y cuál puede agruparse.
El objetivo es evitar dos extremos frecuentes:
Estados financieros excesivamente resumidos que ocultan información relevante.
Reportes saturados de cuentas y detalles que dificultan la comprensión.
La empresa deberá analizar las características de cada partida y determinar si su naturaleza, función, magnitud o comportamiento justifican una presentación separada.
Asimismo, será necesario revisar el uso de denominaciones genéricas como “otros ingresos” u “otros gastos” cuando estas agrupaciones puedan ocultar información material.
El impacto va más allá del área contable
Aunque la implementación será liderada técnicamente por Contabilidad y Finanzas, sus efectos alcanzarán a distintas áreas de la organización.
La adopción puede requerir ajustes en:
Catálogos y mapeos de cuentas contables.
Sistemas ERP y herramientas de consolidación.
Reportes gerenciales y tableros de indicadores.
Presupuestos y proyecciones financieras.
Políticas contables y controles internos.
Cálculo de bonos e incentivos.
Indicadores utilizados en contratos y covenants financieros.
Comunicaciones con accionistas, bancos e inversionistas.
Procesos de cierre y preparación de información comparativa.
Por esta razón, la NIIF 18 no debe abordarse únicamente como un ejercicio de reclasificación contable. Requiere coordinación entre la alta dirección, Contabilidad, Finanzas, Tesorería, Tecnología, Recursos Humanos, Auditoría y las áreas responsables de comunicar el desempeño.
El periodo comparativo convierte 2026 en un año clave
La norma deberá aplicarse retrospectivamente. Para las organizaciones cuyo periodo coincide con el año calendario, los estados financieros de 2027 deberán incluir información comparativa de 2026 preparada bajo la nueva estructura.
Esto significa que la transición no debería comenzar en enero de 2027.
Durante 2026, las empresas deberían evaluar sus brechas, definir criterios de clasificación, adaptar sus sistemas, revisar sus indicadores gerenciales y preparar ejercicios paralelos que permitan validar la nueva presentación antes de la entrada en vigor.
¿Cómo debería prepararse una empresa?
Un proceso de implementación estructurado puede considerar las siguientes etapas:
Confirmar el marco contable aplicable y el alcance de la NIIF 18 para la organización.
Realizar un diagnóstico de brechas entre la presentación actual y los nuevos requerimientos.
Clasificar las cuentas de ingresos y gastos en las categorías operativa, de inversión y de financiamiento.
Identificar las medidas de desempeño utilizadas por la gerencia en comunicaciones públicas.
Revisar el catálogo contable, los sistemas de información y las reglas de consolidación.
Evaluar el impacto sobre presupuestos, indicadores, incentivos y compromisos financieros.
Preparar la información comparativa y realizar cierres paralelos.
Capacitar a la gerencia, la junta directiva y los equipos responsables de generar y analizar información financiera.
Una oportunidad para fortalecer la gestión
La NIIF 18 representa una obligación normativa, pero también puede convertirse en una oportunidad para mejorar la calidad del análisis financiero.
Una presentación más estructurada puede ayudar a las empresas a comprender:
Cuánto resultado genera realmente la operación.
Qué impacto producen las inversiones.
Cuánto cuesta la estructura de financiamiento.
Cuáles indicadores utiliza la gerencia y cómo se relacionan con los resultados financieros.
Qué información necesitan la junta directiva y la administración para tomar mejores decisiones.
En Pecunia Consultores Financieros acompañamos a las organizaciones en el diagnóstico, diseño e implementación de la NIIF 18, integrando los aspectos contables con los procesos, sistemas, indicadores y necesidades de gestión.
Nuestro enfoque no se limita al cumplimiento de la norma. Buscamos que la información financiera sea comprensible, confiable y verdaderamente útil para dirigir el negocio.
La pregunta ya no es únicamente si la empresa podrá presentar sus estados financieros bajo la NIIF 18.
La pregunta estratégica es: ¿está preparada para explicar con claridad cómo está generando sus resultados?

Francisco Alejandro López
Gerente Consultor
Pecunia Consultores




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